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La educacion sexual : un derecho humano

La Educación Sexual: un derecho humano

Las autoridades de la ANEP consideran de interés prioritario para esta nueva Administración, la promoción en todos sus ámbitos de una política de derechos humanos correctamente instrumentada. Dicha política implica el fortalecimiento de la educación pública y la inclusión de planes de educación que contemplen estos derechos en el marco de un proceso de desarrollo integral del educando.En ese contexto, y considerando que se debe cumplir con los compromisos asumidos por nuestro país al suscribir y ratificar la Carta Universal de los Derechos Humanos, la Convención de los Derechos del Niño, y la Convención contra toda forma de discriminación de la Mujer, entre otros; el Consejo Directivo Central de la ANEP resolvió crear una Comisión de Educación Sexual, el 14 de diciembre de 2005.Esta iniciativa parte también de la consideración de que el sistema educativo uruguayo debe abordar la educación sexual como un elemento más de la formación integral de sus educandos a través de una intervención sistemática en el ámbito curricular ya que el derecho a la educación sexual constituye, hasta ahora, uno de los aspectos menos desarrollados en la educación en nuestro país.Al inicio del siglo XXI, la educación sexual se ha tornado en una legítima exigencia de la sociedad al sistema educativo público, manifestada por padres, educandos, docentes, y por un conjunto significativo de actores del sistema político, según se han expresado en las Comisiones de Educación y Cultura del Poder Legislativo. Atento a ello, y considerando que la sexualidad es un componente constitutivo de los seres humanos, y en particular de niños y adolescentes que se encuentran en una etapa de construcción de la personalidad; es de suma importancia que los jóvenes reciban una educación que coadyuve a su formación y les proporcione información objetiva, vinculada al momento y a sus contextos de vida y que responda a sus necesidades educativas e intereses. Esto permite que la propuesta educativa proporcione los instrumentos adecuados a los jóvenes, que promueva actitudes y conductas elaboradas desde una ética de la racionalidad, la responsabilidad y la autonomía. Ninguna ética ni conducta humana puede construirse desde la ignorancia.Y en este sentido el sistema educativo debe jugar un papel central, proactivo, que posibilite la generación de espacios en los centros educativos que habiliten a la reflexión crítica y acorde a cada edad, que favorezcan el crecimiento personal en estrecha relación con la vida afectiva, emocional y familiar, a lo largo de todo el trayecto educativo. Más aun hoy, que en materia de sexualidad, llegan a niños y jóvenes variados modelos construidos desde cuestionables estereotipos, transmitidos por medios masivos de comunicación. Por ende, el sistema educativo debe ofrecer a sus estudiantes la posibilidad de problematizar y analizar estos modelos propuestos, proporcionando información y herramientas para que cada educando pueda elaborar su propio modelo, estimulando una ética de autonomía y libertad, evitando consiguientemente la manipulación, las informaciones distorsionadas y la coacción. Si bien los agentes educadores de la sexualidad son múltiples, y en primer lugar se destaca la familia, el sistema educativo formal constituye un espacio democrático privilegiado por su alcance, y por su papel en la construcción de ciudadanía en un marco de respeto y participación. Es por esta razón que las actividades desarrolladas en el aula resultan insustituibles para la adquisición de conductas –en lo que refiere a la sexualidad-, responsables, saludables y enmarcadas en valores éticos y morales. Pueden ser útiles también en la promoción de la comunicación intergeneracional tantas veces demandada por padres e hijos. La postergación histórica de esta tarea por parte del Sistema Educativo Público, y el silencio académico que ha rodeado la temática, configuran una grave omisión. Por el contrario, la decisión política de que la educación formal se constituya en un espacio pedagógico que aporte información científica y elementos de reflexión para incorporar la sexualidad en forma plena y enriquecedora, significa un avance en el reconocimiento a los estudiantes como sujetos plenos de derechos, y en la construcción de ciudadanía en un ámbito democrático, laico y plural.Están dadas las condiciones históricas, de pertinencia y viabilidad para la incorporación de la educación sexual al sistema educativo formal. Muchas son las señales que lo indican, entre ellas debemos destacar que se está propiciando y se potencia el intercambio de conocimientos entre los integrantes de los distintos subsistemas con abordajes interdisciplinarios. A su vez, existe un proyecto sustentable en el tiempo con articulaciones al interior del sistema y con otras instituciones públicas y de la sociedad civil, también se ha comenzado con la formación del personal docente, se está concretando la asignación de recursos presupuestales. Por último, existe la voluntad de la sociedad para implementar la educación sexual en escuelas y liceos.La decisión política de las autoridades de esta Administración, al incluir la educación sexual en la enseñanza formal está dando respuesta a esta diversidad de señales